De amor y diabetes

 en Reflexiones de un diabetico

De amor y diabetes. Amor de madre, de padre, de pareja, de igual a igual…

Últimamente pienso mucho sobre lo que significan y aportan aquellas personas que me están acompañando durante estos años. En la antesala de los 30, una cifra tan escueta como selecta. Amor y diabetes, una pata más de la compleja «mesa dulce».

Canción relax total y al lío.

 

De amor y diabetes: familia.

Una madre llora. Un padre llora. Generalmente son las urgencias el sitio donde se cuentan las malas noticias. Las de diabetes son ya un clásico. Días y semanas cableando la bomba a fuego lento con unos síntomas que a unos les hacen pensar y a otros no, y un tiempo que termina en el mismo lugar y en la misma frase: «Faltan estudios, pero parece que es una diabetes».

amor y diabetesUn duro revés a una vida de base enrevesada. ¿Cuan duro es sentir que inicia la misma vida y ya te han arrebatado algo de ti? En ese momento no lo piensas, lo piensan por ti. Horas de lloros y desesperanza por que hay un órgano, una pieza del puzzle que deja de encajar y ya no tiene arreglo.

Pero esas horas son una simple fachada. Es tu familia la que armándose de valor, le pone esperanza al asunto. Y de una población general que tilda de auténtica putada de la vida una DM1 a los 5 años, también sacamos una familia que da su tiempo, su sueño, sus años y su esfuerzo en sacar adelante la papeleta. Una familia que frente a la adversidad, vela por que su hijo tenga una vida pareja al que ha tenido «más suerte».

Reflexionando sobre el amor y la diabetes Clic para tuitear

Si te pasas por cualquier foro o comunidad (véase «Noches sin dormir»), verás que nuestros seres queridos se encuentran enfrascados desde el minuto 1 en una guerra de desgaste. La diabetes es muy *****: no te mata, tampoco te pone una «cuenta regresiva» ni una fecha tope de existencia (como si ocurre en otras patologías como la Fibrosis Quística), pero te mantiene entre trincheras, escaramuzas y fuegos de mortero. Un día ganas tu, un día gana ella…así durante años, años y años. Tu protegido por esa familia. Ella aliada con otras enfermedades, con el estrés, con tus ganas de llevar una **** vida normal e hincharte a bollos varias veces por semana sin sentir un cierto cosquilleo de remordimiento. Unas ganas que cogen fuerza con los años.

¿Has pensado hasta que punto debemos dar las GRACIAS a los que nos acompañan en la primera etapa?

De amor y diabetes va el mundo sobrado de inicio. Aprende que te aprende, llega el día en el que comienzas a soltarte de la mano. De hecho, esa maravillosa (y peligrosa), capacidad de «aprendizaje espejo» de la infancia, hace un juego fascinante. Cuando te das cuenta, ya te sabes pinchar solo, interpretas las glucemias con bastante soltura y sabes que la manzana mejor te la comes con piel que sube más despacio. Y un día (triste realidad), te sorprendes por que sientes: sientes frustración por una cifra alta, cansancio por esas montañas rusas, envidia por el entorno que te rodea. Llega ese estrés, esas ganas de llevar una **** vida normal. Es en ese momento donde la mano se separa y comienza una nueva etapa. Una etapa donde tu te tienes que autogestionar.

Por suerte, cualquier familia que se precie continuará velando y acompañando en silencio.

 

Un amor en clave de evasión: amigos.

amor y diabetes: amigosAl campo amigos tampoco le pido mucho en lo que a diabetes se refiere. Hasta tal punto llega el asunto que te tengo que ser franco: no tienen ni **** idea de la enfermedad (y eso que muchos guardan una relación conmigo que supera los 20 años). Y tampoco me interesa que la tengan.

Para mi los colegas son para lo que son, para disfrutar de su compañía. Para liberar estrés , para echarse unas risas y ser una fuerte de apoyo en épocas flacas. Después cada uno tiene su vida y sus mierdas, y tu tienes que apechugar con ellas; no ellos.

Puede que no estuviera mal explicarle a más de uno la película a fondo…pero me da tanta pereza platicar bien la diabetes (por que si me pongo tiene que ser con una clase magistral), que no me sale a cuento. Seguramente me esté equivocando con esta actitud, pero en 12 años con diabetes no me ha pasado factura.

 

Eso si, hay algo fundamental que todo amigo hace por tu diabetes: olvidar. Los amigos están para eso y para los abrazos grandes. Para una buena fiesta y una comilona de campeonato. 

Tengo pocos amigos y los atesoro como oro en paño. Cada vez quedan menos y los tengo más lejos, parece que cada año que suma me quita uno de ellos…pero siempre que los veo (aunque sea un par de veces al año); ese día, ese momento; es un pequeño lapso donde no existe mi diabetes.

Mis amigos me ayudan a olvidar mi diabetes Clic para tuitear

 

De amor y diabetes: la pareja, la mejor pareja del mundo.

de amior y diabetes: parejaEn lo primero que me fijo al ver a una chica es en sus ojos. Y no se si he consumido tanto anime que me ha trastornado la cabeza…pero me flipan los ojos grandes. Grandes y expresivos, de esos que se te clavan y te tumban la mirada. De esos que te tiran al piso cuando se enfadan o se enternecen. Ese tipo de ojos no abundan (por mucho filtro de snapchat que quieran crear para corregirlo), y yo tengo la grandísima suerte de tener a una chica a mi lado con los ojos (y cejas), más chulos del mundo.

Una chica increíble con una personalidad fuertemente definida, un par de ovarios muy bien puestos y una capacidad para hacerme reír que aun me sorprende a día de hoy. Una chica diferente, muy diferente a cualquiera que haya conocido.

Y por encima de todo, una chica buena.

 

 

Una chica que duerme a diario conmigo. Menuda papeleta. No se si te has planteado alguna vez el «por culo» que tiene que ser dormir con nosotros. Al menos yo me considero un grano en el sobaco: si no es un bajo efecto del Minurin que hace que me levante al baño medio sonámbulo tres o cuatros veces de noche, es un control a las mil o la MCG de los ******* con su historia de turno (que si te está subiendo la glucemia, que si te paro la bomba por que igual entras en hipo, que si me tienes que calibrar…).

De vez en cuando le pregunto que tal ha dormido. Si duerme mal, nunca me pone como culpable. Y se que muchas veces lo soy, que se despierta con el tandem Adrián/diabetes y que si yo duermo mal, ella duerme mal.

Trasladar el día a día y las preocupaciones de la diabetes de una familia de sangre a una pareja, es complicado de narices. Estoy seguro que si lleváramos un informe hablando de lo que tenemos en casa a cada cita de Tinder que tuviéramos no pasábamos de ese primer encuentro. Y es que una pareja pasa muchísimo tiempo con nosotros y se come mucha, pero que mucha «mierda».

Por ejemplo, ¿qué pasa con esos días malos y horrorosos que solo quieres que se acaben? En mi caso, la gestión interna de estos tenebrosos días de subidas y bajadas se lleva sin generar demasiada presión en mi «psique». Sin embargo se me nota, no se disimular; y por supuesto, alguna vez he pagado los platos rotos con ella.

Otro tema que me encanta de ella y que deberíamos de buscar en cualquier persona con la que compartir esta complicada vida, es que aprenda de la diabetes, que se haga casi tan experta del tema como tu. Y que sea por deseo, no por «obligación». Como dice el grande de Iñaki Lorente: «Cariño, quiero tomarme unas vacaciones; cuida mi diabetes en mi ausencia». 

amor y diabetesY por supuesto, otro gran punto en esto de la dulce es el tema de las comidas. No solo se ha adaptado a las mismas cambiando sus hábitos por mi (mismamente en mi casa no hay ni gota de azúcar/dulces), si no que las salideras a comer fuera son bastante más controladas. Se que en este punto mi «obsesión» me vence intentando evitar algunas comidas en favor de no tener que lidiar con que me pongo o para donde va a ir mi glucemia…pero incluso en esto me respeta.

A tal punto llega todo que tengo que reconocer que durante gran parte de este año le he dedicado demasiado a este «pequeño hijo», y le he quitado tiempo a ella; a mi básico. Y ahora que lo he interiorizado, ahora que he visto que ella es un pilar que se que nunca podría sustituir; me sorprendo gratamente volviendo al punto de partida. Es una sensación rara…volver a enamorarse, más fuerte aun. Como si se reiniciara todo después de casi 4 años. Y es que sin ella, mis glucemias no serían tan estables.

Sin duda, le debo muchísimo. Últimamente pienso mucho en el tema y agradezco enormemente tener a una persona así a mi lado. Y me gustaría que cualquier persona con diabetes se sintiera tan afortunado como yo en este punto.

La pareja, un básico al que agradecer mucho. Clic para tuitear

 

¿Quién soy? | Don SacarinoY hasta aquí la chapa del día, la entrada número 97 de la web. Hacía muchísimo tiempo que no traía una reflexión, así que espero que la hayas disfrutado y que te hayas sentido identificado conmigo en algún punto. 

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Sin más dilación, te deseo mucho amor para tu diabetes. No te olvides de compartir con quien le pueda ser útil.

A por esos controles perfectos.

 

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12 comentarios
  • Marisa
    Responder

    Cuanta razón!
    Felicidades por haber encontrado a tu compañera de vida ,una compañera capaz de amarte a ti y compartirte con tu “ dulce Pareja”
    Y gracias por compartir tus sentimientos

  • Enfermeria
    Responder

    Muy bueno el articulo, y muchos nos identificamos con esta maldita enfermedad.
    ojalá sigan así, me gustan mucho este tipo de articulo por que son muy emotivos.

  • Lydia
    Responder

    No sabes , como agradezco el haberte conocido yo no soy muy de estas cosas y mucho menos de entrometerme con algún comentario , pero hoy siento la necesidad de soltarlo . Muchas gracias , gracias de corazón por hacernos más llevadero está lucha . Yo soy Dt3 el dulce guerrero es mi hijo , ayer hizo dos años que nos ingresaban y por casualidades de la vida por así decirlo , hoy te leo y te escribo desde la cafetería del hospital , porque mi sobri ,empatizo demasiado con su primera del alma y hoy decidió debutar a la misma edad 11 años y a la misma hora de ingreso 😱 y aquí estamos , volviendo a sentir lo mismo y casi que lo llevó peor esta vez , por qué lo conozco algo más , pero quiero que sepas que gracias a ti , seguimos aquí , conociendo a la Srta . Betty y Como siempre he dicho y es lo que le he dicho hoy a la princesa en ese box , donde todos vosotros , el personal de enfermería os desvivía por ellos , Cariño ahora vamos a vivir con Betty pero no para Betty y ya verás cómo tendremos unos controles perfectos 😉. Uff ! Perdona tanta charla , pero hoy al leerte me tocaste un poco más el corazón . Muchas gracias Adrián , ere muy grande . A por esos controles perfectos 💪💪💪😘😘

    • Don Sacarino
      Responder

      Me alegra mucho ser un pedazo de optimismo en momentos tan complicados.

      Aquí seguiré ayudando y acompañando durante años.

      Un abrazo a ti, a tu hijo, tu sobri y a la Srta. Betty 😀

  • Maria
    Responder

    Qué bonito, Adrián! Me ha encantado!

  • Sandra
    Responder

    Excelente, vi tu corazón en cada palabra y en muchas me identifique y aunque sola estoy en estos momentos, cuando compartes esta dulce enfermedad es más facil…

  • Delia Babarro Lois
    Responder

    Genial me has retratado muy bien, mi pobre marido lo vuelvo loco.
    Gracias.

  • Barbara
    Responder

    Que razón tienes!!!! Grande la familia y sobre todo grande la pareja, esas dos partes tan importantes que siempre están ahí cuando tú ya no puedes más con tu caos.

  • Arturo
    Responder

    ¡Hola!
    Tengo 55 años. Debuté el 16 de enero de 2010. No controlo la diabetes. Me ha cambiado el carácter; antes era dulce y ahora sólo lo es mi sangre. No me soporto. No me soportan. Te leo, sigo y agradezco cada post que escribes. Pienso, a veces, que deberías impartir un curso en un glamping, por ejemplo. Yo me apuntaría.
    ¡Abrazo de un insoportable azucarillo con patas!

  • Clara
    Responder

    Hola Adrián, soy esposa y madre de diabéticos… Me has conmovido inmensamente pues reflejas en cada uno de tus párrafos un poquito de cada uno de nosotros. Gracias por tus reflexiones. Siempre ayuda saber que no eres la única persona pasando por toda esa montaña rusa de sentimientos y emociones. Un abrazo.

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