La evolución de Don Sacarino

 en Reflexiones de un diabetico

Hace tiempo que sigo uno de los foros más completos y activos de la red. Hablo por supuesto de diabetesforo. Como si de un submundo de la inmensa 4chan o Reddit se tratara, esta página recoge consejos, testimonios y anécdotas que son sencillamente increíbles. Dicen eso de que no hay nadie que sepa mejor de algo que el que lo sufre, y esto es muestra de ello.

En muchas ocasiones me topo con usuarios que se encuentran completamente perdidos y que desearían llevar ese control tan preciso que algunos dicen tener. Y yo me pregunto: ¿Realmente la realidad es como la pintan? ¿Cómo es la realidad de Don Sacarino?

A diferencia de lo que algunos creen, más conocimiento o inteligencia no implica mayor control. Que se lo digan al cuento de la tortuga y la liebre…la constancia manda. A eso súmale la capacidad de adaptación y sabrás cual es el verdadero control en diabetes. Debido a que por desgracia la diabetes no es un número fijo, una ecuación ejecutable o una enfermedad que se solucione con un fármaco, la cosa se complica. Evoluciona con nosotros mismos, se nutre de nuestra actitud y somos nosotros los que por medio de parches la tenemos que poner en su sitio.

Por ello hablo hoy para aquellas personas que se sienten vencidas, abrumadas o exhaustas. No sufráis por los malos momentos por que estos pasan…y vienen otros mejores. En el amplio margen de actuación que nos da la diabetes a modo de cronometro, tendremos épocas buenas, otras donde nos enfrentaremos a situaciones nunca vistas y otras donde simplemente deberemos de aplicar lo que ya hemos aprendido, como si de un sistema inmune se tratara; para que viejos conocidos no nos den la turra.

A veces soy demasiado abstracto, espero que hayas cogido la esencia de estas palabras.

Hoy vengo a hablar de mi: ¿Cómo he llevado la diabetes a lo largo de estos 11 años? Hoy vas a descubrir un poco más sobre mi.

don sacarino

El niño bueno

Fui diagnosticado de diabetes con 16 años recién cumplidos (en el hospital ni más ni menos). Tras un shock inicial bastante bien llevado (ya se encargó mi madre de poner el drama), unos 15 kilos menos y ciertas directrices; volví a casa.

Los dos primeros años fueron bastante buenos. Llevaba la alimentación a raja tabla y funcionaba en base a raciones fijas y tablas nutricionales. Entrenaba muy a menudo (de aquella hacia karate) y mis controles con la endocrina eran buenos (aunque siempre andaba entre el 7,3 y el 7 de glicosilada).

Pero la cosa cambió al entrar en la universidad…

La noche me confunde

Empecé enfermería en la Universidad de Oviedo. Podría decir que en esos 3 años que duró, viví mi verdadera edad del pavo. Establezcamos que los dos primeros fueron los peores de toda mi carrera con diabetes, mientras que el tercer año fue de adaptación a la siguiente etapa de mi vida.

La cosa se iba complicando a medida que iba sabiendo más de la enfermedad y mi estupidez hormonal y mental crecía…a más conocimiento, menos miedo. Esto es un error que aprendí con creces.

Dejé las raciones fijas y comencé a ser mucho más abierto en mi alimentación. Por supuesto no en la que me convenía (básicamente en el terreno de las frutas donde patinaba ampliamente), sino en tema de grasas y procesados.

En esa época también dejé karate por tema de estudios/escusas y con ello el ejercicio físico. Seguía realizando algo, pero muy errático y por rachas.

Otro problema añadido (e igual lo que más os sorprenderá de toda la entrada), comencé a fumar. De «fumo cuando me apetece» a una cajeta diaria. Un verdadero talón de aquiles que me acompaña desde entonces (y al que le estoy poniendo remedio).

El detonante de todo y por el que podemos pasar página a estos tres horribles años de relación con mi diabetes fue el alcohol. Como ya os dije comencé a quitarle el miedo a la diabetes, y eso añadido a la presión social hizo que comenzara a beber cuando salía de noche o a las espichas. Ya bastante había sufrido de coñas e insultos los dos primeros años me decía. Por tanto bebía con nulo control, y a causa de ello sufrí algunas de las peores hipoglucemias que conozco.

Si queréis saber como pongo punto y final a esta época, os dejo una entrada de reflexiones donde hablo de mi relación con el alcohol pinchando aquí.

Tiempo para los anuncios

Finalizada la universidad me di de bruces con la realidad…ya era todo un adulto que se tenía que buscar la vida. Por tanto los 2 años siguientes fueron donde más prendí los fusibles de mi coco: una adaptación a grado, un máster y lo que me da de comer a día de hoy, el acceso a la especialidad de enfermería pediátrica.

Durante esta época mejoraron mucho las cosas. He de decir que en los tres años de universidad seguía con las mismas glicosiladas, pero había otros factores que nublaban la situación.

Durante estos 2 años de estudio intenso mejoró mi alimentación y bajé a la mitad el consumo de tabaco (fumaba de liar y eso me permitió rondar los 10 cigarros diarios). Hacía más ejercicio (aunque seguía siendo algo errático) y mis fiestas nocturnas aunque no privadas de alcohol, si que eran infinitamente más controladas.

La cosa mejoró, pero daría un huelco en mi época en Murcia.

Mi amiga la bomba de insulina

Ya en Murcia como EIR me surgían nuevas inquietudes, tan vital como era llegar a fin de mes era bajar esa glicosilada de 7.

Siempre llega ese momento en el que quieres ir a más y dejar el conformismo. Esa época coincidió con la visita al endocrino en mi segundo año de residencia: ese día salí con una oferta prometedora; la bomba de insulina.

Tengo que reconocer que en la vida había oído hablar de ella (no voy a negar que en esa época no estaba muy al día de los últimos avances en diabetes). Así que me lo tomé como una forma de pincharme menos y controlarme más.

Después de un mes de teoría, purgados y reajustes; por fin salí con la bombita debajo del brazo. Los resultaron se comenzaron a ver poco después…de 7 bajamos a 6,7…después a 6,5 y finalmente a 6,3. Objetivo cumplido.

Fue una época de control estupendo que por suerte sigue a día de hoy salvo por un breve capitulo que os mostraré a continuación…

Al margen, decir que en esos dos años y pico que me tiré en Murcia mejore exponencialmente la alimentación, volví a crear un hábito de rutina en torno al ejercicio físico y reduje a consumo muy moderado las salidas festivas.

Solo fallaba una cosa…el dichoso tabaco.

Un futuro prometedor…si no reajustas más de la cuenta.

Han pasado casi dos años desde que me fui de Murcia. La vuelta fue estupenda, sin entrar en más detalles personales (volví muy quemado de allí abajo). Seguíamos con glicosiladas en torno a 6/6,5 y concreté aun más el ejercicio físico.

Actualmente alterno anaeróbico y aeróbico entrenando unos 5 días semanales.

El volver a casa implicó volver a empeorar los hábitos alimenticios (fundamentalmente en torno a la cena)…y el volver a mudarme tiempo después generó volver a la buena onda.

La diabetes siempre esta ahí para que no bajemos la guardia, para que sigamos aprendiendo. Tanto cambio brusco de alimentación (de bueno a regular y de nuevo a bueno), hizo que mi bomba de insulina se viciara y mi cuerpo cruzara el cable después de tanto cambio de rangos basales y relaciones unidad/hidrato…el resultado fueron dos meses de frecuentes hipoglucemias.

Siempre tuve hipoglucemias, como todo el mundo. Pero nunca como hace dos meses…venían siendo en torno a dos diarias. Puedo decir abiertamente que esta fue la primera vez que la diabetes me tocó la moral, la primera que golpeó a mi duro kokoro. Esto provocó incluso que el mes de agosto tuviera que abandonar la página y tomarme un pequeño break. Si queréis saber más de la historia, hablo abiertamente de mi mes de agosto en mi anterior entrada de reflexiones (pincha aquí).

Y aquí estamos a 10 de septiembre del 2017. Ultima glicosilada de 6,1 mg/dl. Alimentación controlada. Ejercicio en pleno rendimiento. 77 kg de cada vez más abundante proteína muscular. Hipoglucemias moderadas tirando a escasas. Y sintiendo que seguimos mejorando cada día más.

Por cierto, ¿queréis saber que es del tema tabaco actualmente?

Probablemente sea uno de los mayores esfuerzos que he realizado en estos últimos años. Hace un año largo venía fumando unos 10-12 cigarros diarios. Hace ya camino de un año que me exigí reducir el consumo a la mitad. Actualmente llevo dos meses con la mitad de la mitad (3 cigarros diarios). Reconozco que me ha costado menos de lo que pensaba. Ahora queda lo peor, quitármelo del todo…espero poder proponérmelo como propósito de año nuevo o simplemente algo más en lo que mejorar mi diabetes y mi salud. Tendré que cortarme la melena como Sansón o tirarme al río sin saber nadar…pero este estúpido vicio se irá pronto al más profundo olvido.

Oye, que me encantaría saber de vosotros…no hay nada como compartir experiencias, conocimientos y épocas. ¿Te apuntas? Déjamelo saber en comentarios o en mis redes.

A por esos controles perfectos.

Don Sacarino

 

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